martes, 18 de febrero de 2014

SI YO FUESE EL OTRO






   A veces encuentro en la Red, para el caso en Facebook, momentos extraordinarios. Quizá, por aquello de la “repetición o reproducción del mensaje o de la obra de arte”, sea verdad que nada de lo que digerimos como receptores en nuestra sociedad de consumo es real, que la verdad objetiva pierde su virginidad en la ejemplaridad y que al final no tenemos una sola noticia sobre nosotros, ni nada sabemos sobre nuestra propia experiencia. Sin embargo, -recordando el concepto del olvidado escritor franco-americano Julien Green en su novela “Si yo fuese usted”,  mirarse en el espejo “del otro”, es la hoja de cálculo con la que obtenemos la suma de nuestros valores para caminar en sociedad. Un método con infinitas variables a lo largo de la historia de la humanidad.
Prometo que en otra columna hablaré de Sodoma y Gomorra y del navajeo en Facebook. Hoy no. Hoy me siento positivo y vitalista.
   Por un momento intento desactivar la (mi) incredulidad y también convencerme de que en este mundo todavía hay tierras donde sembrar ideales, aunque estos se precipiten desde nuestro interior como arcadas desde el “yo que quiere ser otro”, yoes utópicos, como impulsos descontrolados de los que nos lamentaremos cuando más tarde tengamos que justificar un cambio de actitud por la defensa de nuestros intereses particulares.
   Una amiga cuelga el vídeo de una entrevista a un famoso actor. El entrevistador pregunta al entrevistado por qué rechazó hacer una película en Hollywood con un famoso director. El actor contesta que no le apetecía, que gana suficiente dinero con lo que hace, que no quería hacer el papel de malo de un narcotraficante mejicano porque no acepta que a él como latinoamericano le ofrezcan un papel arquetipo que solo lo pueden hacer los hispanoparlantes en el país que más drogas consume del mundo, que después de estar seis meses trabajando en Madrid sin ver a su familia lo que quería era volver a Argentina para estar con ella. Al otro lado de la mesa, el periodista se queda atónito, premeditadamente, le deja hablar. El actor continúa y habla sobre la injusticia de las desigualdades sociales. Dice que a él también le gusta ganar pasta como a todo el mundo. Aparecen pedregosos instantes de silencio. El entrevistador hace muy bien su trabajo. El actor figura y escenifica: “tengo un coche de alta gama que me  da calor y que mi hijo manosea… es suficiente, ¿no?, para qué quiero más?”.

   El periodista es Fantino y el actor Ricardo Darín. Ser “el otro” tal vez aún sea válido para ir más allá de lo virtual. 

martes, 11 de febrero de 2014

METAMORFOSIS








    
Los  subsaharianos que el último jueves no tragaron el suficiente agua en la carrera a nado de ida y vuelta hacia la playa del Tarajal en Ceuta, rezan y lloran en un funeral inmediato, in situ, como si las exequias fuesen parte ineludible del plan de huida de la desesperación. Visto el vídeo realizado desde un teléfono móvil por uno de los propios protagonistas, parece que en el mismísimo infierno hay lugar para el testimonio y el documento.
 El sol ha traspasado por completo la línea del horizonte, pero como la grabación es de baja calidad  el astro parece un gran foco que a los demonios se les ha olvidado apagar. Las plegarias en francés y los cantos en senegalés, maliense, camerunés o togolés, son arrojadas por cabezas borrosas al aire calmo y vidrioso del interior de una botella. Ocho cuerpos boca arriba sobre  la arena limpia  o colchón en el que descansan.
   A pesar de tanta luz los cadáveres han adquirido un aspecto larvado. Una ilusión óptica producida por la falta de perspectiva en los primeros planos sugiere la exposición de negras y extrañas crisálidas. No es así. Cuando el  móvil  enfoca la sudadera de una de las víctimas en la que están escritas las palabras “Star Shoes” y luego sus pies desnudos, la evidencia nos recuerda lo que narran los fines de semana algunos reportajes periodísticos, nos dice que eran personas que pagaron entre quinientos y mil euros a las mafias para eludir los controles en medio de la nada, y que como orugas se arrastraron por el desierto del Sáhara hasta llegar a las playas del norte. Un lugar indeterminado, un vado en el que cada cual espera su metamorfosis.
    El mar está mudo y sereno. No hay ningún indicio que pruebe su culpabilidad. Se ahogaron a pocos metros de la arena y punto. El testimonio y el documento duran cinco minutos aproximadamente. Los gritos, lamentos y llantos se cortan en seco cuando los supervivientes comienzan a distanciarse de los muertos.
    Tras esos momentos de tinieblas a plena luz del día aparece la publicidad. Una agencia de viajes oferta un crucero a bajo coste para dos personas. Un buen método según parece para curarte la ansiedad y el estrés mediante la metamorfosis del viaje, para desintoxicar tus sentidos de tantas malas noticias y tragedias, dicen los expertos. El vídeo se ha almacenado en la red para la eternidad. Puede verse cuantas veces uno quiera…o pueda.    
    



     

martes, 4 de febrero de 2014

EL MUERTO RESUCITARÁ






Escucho atentamente a los dómine, a los maestros y maestras que desde hace unos meses con estilo hierático, con palabras esculcadas del piojoso vocabulario de los consuetudinarios y banales enfrentamientos políticos, urden el mensaje lavatorio para la Pascua que se nos avecina. Para ellos y ellas supone la resurrección del muerto que por responsabilidad debieron dejar morir. “Como antes otros no fueron capaces de hacer el papel secundario e inevitable de Judas Iscariote, tenemos que hacerlo nosotros”, decían ante el gesto estupefacto del que moriría, del pueblo.
   Claro que tal vez al final no resulten tan penitentes ni maniqueos como parecen y en realidad sean los neófitos salvadores que conocían mucho antes que todos nosotros ese último evangelio apócrifo descubierto en el que el tal Judas es el verdadero hijo de Dios. De la manera que sea mucho me temo que tanta filosofía e ingenio no les hará falta. Ya nos encargaremos entre todos de perdonarles todas sus ofensas y el daño irreparable que han provocado. Somos cristianos o buenas personas “a cojones”, pues  ¿cómo podríamos asumir con el corazón lleno de odio  tantas horas de sol, tal airecillo envenenado de damas de noche y de gladiolos enhiestos o esa mixtura de caldos y manjares que todavía puede paladear esa especie en extinción llamada clase media en este finiquito del paraíso?
 El muerto resucitará, de esto estoy seguro. Se levantará y emprenderá de nuevo su camino sin mirar atrás. Lisiado y dolorido buscará como siempre el horizonte de la felicidad, que es lo que quiere ver pero que no es otra cosa después de la muerte que la supervivencia. Estos expertos de la demagogia gastarán los posibles de un remanente misterioso en unos nuevos decorados para el mismo escenario, la misma platea y la misma obra de teatro. El argumento va sobre la santidad del muerto, pero para tan ardua tarea necesitarán dedicación en cuerpo y alma. Ellos y ellas harán un descomunal esfuerzo para que tras el dolo, todos nos sintamos dignos merecedores de tan divino título. El muerto, nosotros, el pueblo, expondremos nuestras llagas y se nos saltarán las lágrimas por tanto amor fraternal. Ellos y ellas pondrán la logística y acabarán tan extenuados que necesitarán cuatro años para recuperarse.
   Sigo sus discursos e intento leer entre líneas. Me pierdo porque cierta lucidez me lleva a una calle sin salida; se llama “divide y vencerás”. En ella viven la cobardía y la impunidad.

    

sábado, 1 de febrero de 2014

UN SUEÑO DE PERROS









   Tuve un sueño.         
 Comprendo que más de un lector se haya retirado de la lectura en la tercera palabra. Los sueños son un coñazo, una vulgaridad insoportable, un recurso tan manido que el hecho de proponer uno más me convierte automáticamente en el gilipollas de turno. Sin embargo, como en el universo literario no me conoce casi nadie (el casi me lo invento porque en el mundo real también soy gilipollas la mayor parte del tiempo) y mi búsqueda del éxito o el reconocimiento se reduce a fugaces aleteos en el vacío de la Red, -que está todo perdido para que nos entendamos- puedo al menos por una vez permitirme esta indecencia literaria. Lo único bueno que tienen los sueños, y ya termino de justificarme, es que pertenecen queramos o no a la realidad, porque aun siendo nuestros no sabemos reaccionar ante ellos, porque no queremos o no tenemos ni idea de cómo interpretarlos. Es decir, continúan siendo el único territorio virgen de nuestra inteligencia del que podríamos tomar alguna que otra herramienta para nuestras actitudes conscientes, esas que por lo que se ve de nada sirven a nuestros propósitos personales y para el bien del prójimo. Sí, “el bien del prójimo”, otra indecencia literaria, suena demasiado moral en un texto como este, que pretende en el fondo el análisis objetivo de las cosas que no funcionan bien. Pero es que a mí no hay una cosa que me produzca más tristeza que ver la insatisfacción de los demás, del prójimo, ya sea por su egoísmo o por su mala suerte.
Ahí va el sueño:
Soñé que aquella mañana en lugar de quedarme frente al ordenador,  leyendo a la nueva hornada de narradores españoles, o simplemente fumándome un par de pitillos a la espera de que acudiese la inspiración para el inicio de un nuevo post, relato o capítulo de mi extraña novela (no escribo poesía, bueno, tengo que reconocer que alguna he escrito. Creo que no lo hago porque paso mucho tiempo observando y al final siempre  me bloqueo, quiero decir, no escribo poesía porque ya la vida es suficientemente misteriosa y efímera como para buscarle adjetivos a cada momento, aunque eso sí, puedo llegar a admitir que soy un mal escritor porque no escribo poesía, ¡qué horror!, tal vez no lo haga porque no lo necesito, no lo sé…), salí a la calle. Supongo que como se trata de un sueño no tiene sentido que busque ningún significado a la inexplicable ruptura de la costumbre, aunque deberán comprender quienes hayan sobrepasado la tercera palabra que saltar a la calle, quizá en pijama, sin tomar café y sin el Chesterfiled de liar, supone al menos una desorganización tan grande como imposible estando en mis cabales.
    Todavía no había amanecido y hacía mucho frío. No puedo decir hasta qué punto iba abrigado. El caso es que el frío me calaba hasta los huesos. La urbanización en la que vivo se encontraba en un acantilado. Habían desaparecido todas las manzanas que existen a su alrededor. Me encontraba a cientos de metros sobre el océano. Las olas golpeaban allá abajo tan lejos las paredes que parecían un film mudo, como en los comics sin diálogos. Es decir, mis vecinos, mi familia y yo estábamos perdidos en medio de un mundo rodeado por las aguas. Sin embargo, cuando miraba al horizonte podía ver con nitidez 2014. Veía a la gente con trabajo asearse y desayunar antes de salir de casa, y veía a los desempleados cómo hacían lo mismo. Componían cada capa circunstante un 50% de la sociedad. La gente inmersa en guerras o enferma en los hospitales, los niños, estudiantes y los jubilados la sentía de algún modo espectadora, pero como ceros a la izquierda. No contaban para el 100%, en realidad no existían. Estaban como yo en otro lugar, en un limbo que se derretía por el calor de los rescoldos de la hoguera de los años anteriores a 2014. Al borde del acantilado la existencia pertenecía a la unidimensionalidad del trabajo. Estaban los que trabajaban y los que no, y hacía mucho frío.
   Todos mis vecinos salieron de sus casas y se pusieron también a mirar el horizonte. Hacían comentarios entre ellos sobre lo que veían. Algunos reían a carcajadas. Ninguno de ellos conserva el trabajo en la vida real. En cambio yo aún lo tengo. Por eso entendí que no se acercaran a mí. Yo les hice algún gesto por saludo,  pero ellos no me correspondieron. El mar se agitaba pero ninguno de sus movimientos alcanzaba en crestas de olas. Su ondulación parecía severa y al mismo tiempo controlada. El sol se asomaba tímidamente y en la misma dirección pude ver sobre la superficie de las aguas oscuras unos diminutos bultitos que parecían moverse. Docenas, cientos de pecios de algún naufragio que a la deriva se acercaban al acantilado, o cetáceos quizá organizados en la búsqueda de alimento. Todos los empleados y desempleados de 2014 habían desaparecido en el horizonte, unos a sus trabajos y otros a la búsqueda del mismo. A los pocos segundos eran millones de objetos dirigiéndose al acantilado. Miré al fondo del abismo y vi como una manada de perros trepaban por la pared vertical. Mis vecinos continuaban con sus conversaciones y sus risas. No parecían darse cuenta de la amenaza. Los primeros canes que alcanzaron la superficie se acercaron y gruñían mostrándome los colmillos. Me quedé paralizado a pesar de que mis pies querían moverse en la dirección de mi casa. Sentí pánico y más frío. Observé que los primeros eran fuertes y jóvenes, pastores alemanes, dóbermans, perros vizsla, perros de agua, el spaniel breton, perros de cacería y rastreo. Me olieron y pasaron de largo hacia el corro de mis vecinos. Estos inmediatamente desaparecieron en medio de la inmensa jauría. Todas aquellas puntas romas que asomaban sobre la superficie del océano eran perros, y lo increíble era que se perdían en el horizonte, tanto por el este como por el oeste. Perros vestidos. La mayoría llevaban trajes y corbatas (ejemplares machos) y vestidos ceñidos, de corte severo o de ejecutiva (ejemplares hembras). El resto vestían uniformes y monos de trabajo.
   Cuando todas las razas y cruces se encontraban en la plataforma se hizo un silencio sepulcral, que parecía extenderse a 2015, 2016, 2017, a una secuencia de ortos minimalistas en el paisaje y la meteorología. Un silencio infinito y frío que yo sentía que acabaría congelándolo todo. Al borde de un grito de desesperación, mi perro,  “Curro”, lamió las puntas de los dedos de mi mano izquierda. Me incliné para acariciarlo y advertí que era el único perro desnudo. Jadeaba y de la punta de su lengua le brotaba el sudor como si de una fuente se tratara. Me desnudé y corrimos riendo y ladrando hacia el abismo. Caímos sincrónicos, abrazados hacia el pasado.









martes, 28 de enero de 2014

HISTORIA DE ESPAÑA








    Me metieron Urbason por las venas. La metilprednisolona actúa de inmediato sobre la inflamación y las reacciones alérgicas graves, eso fue lo que dijo el médico o médica de guardia. Puedo recordar exactamente el tiempo transcurrido, treinta y cinco años, pero por más que lo intento no logro acordarme de la edad ni del aspecto del facultativo que atendió mi urgencia en aquella fría madrugada. Ni siquiera puedo describir su talante. Fue, es y mucho me temo que será hasta que se apaguen todos mis recuerdos, una voz del pasado, sentenciosa y premonitoria de mi pubertad. Un rostro oculto, tal vez aniquilado por mi pueril subconsciente en la defensa de ciertos valores que para mí eran trascendentales.
   El galeno dijo: “Esto te pasa por leer la historia de España. No leas eso, lee la historia de los españoles”.
   Aquel caso resultó con diferencia la primera afrenta sufrida en mi inocencia ante los controles de calidad, que además acabó en un tremendo dolor de ojos por querer ver y saber.
  Mis padres, tras mi persistente demanda, sucumbieron comprándome una “Historia de España” en seis grandes volúmenes a todo color. La primera noche tras el acontecimiento me metí en la cama con la alegría de tirarme desde un tobogán que me llevase hasta el paleolítico, si podía ser el de Huelva, mejor. No piensen que soy un empollón insoportable, soy muy normalito, lo de la historia de España fue una obsesión como otra cualquiera (ver mi columna del miércoles pasado). A los pocos minutos tras la lectura, en la oscuridad de mi habitación, que por más negra que fuera siempre la recuerdo en la penumbra, no podía parar de frotarme los párpados. La intoxicación a causa del exceso de tinta en las páginas fue tan grande que cuando pedí auxilio mis padres vieron a un niño con dos grandes mejillones por ojos.
   Guardando la distancia, sentado en mi escritorio con la ventana abierta, soportando el frío y el calor, y lavándome las manos después de cada lectura, no en cejé en el empeño y leí los seis volúmenes hasta llegar a las puertas de la Constitución de 1978. Me metí en la cabeza fechas, desastres, conquistas, logros culturales y hasta alguna historia de amor y de odio.  Comprendí que bastó un puñado de personajes  para condicionar la historia de millones de españoles. Pensé que tras dicha Constitución todo cambiaría. Sin embargo, desde entonces la historia se resume en dos palabras en boca de un único personaje sin rostro ni voz timbrada: capitalismo y democracia.  


      

martes, 21 de enero de 2014

CURIOSIDAD









 Me alegro de encontrarme con usted, amable lector. Acabo de iniciar de nuevo ante sus ojos un tendencioso y obediente propósito, quizá  una vez más con la misma inocencia que otras anteriores (en el fondo es lo que deseo), una osada manera de tocar esa frontera invisible e inestable que nada tiene que ver con los cotos políticos y de lo privado, ni siquiera con el de los ideales o los principios de cada cual. Me refiero a ese espacio y tiempo fluctuantes como el que encierra el paisaje de las playas, el que se establece y transcurre durante la comunicación entre los individuos.  
  Me invitaron a dirigirme a usted y me estreno hoy en esta tribuna sin intencionalidad  alguna. Si no lo consigo habré fallado, me habré equivocado en los procedimientos, no así con los objetivos de mi corazón, pero si me entero que he errado prometo que trataré de mejorar los métodos.
   El simple hecho de que usted continúe leyendo por curiosidad estas líneas, y quien sabe si dentro de pocas horas e incluso minutos, con la misma finalidad, lea otras en el soporte que sea, ya sea la alineación de un equipo de fútbol,  ya sea sobre el sorprendente “caso” por el que ahora la policía ve enemigos por todas partes, o una poesía de un poeta ahora más famoso por su reciente fallecimiento que por su obra, le convierten de inmediato en una persona extraordinaria y encantadora a la que quiero hacerle una pregunta. No voy a convencerle de nada. No quiero, pero aprovecharé mi debut en este lugar y gracias a este fortuito encuentro le hablaré unos instantes de mi desasosiego, que espero por lo que más quiero que no se escape de este texto y contamine el aire que usted y yo compartimos.
  Mi curiosidad atiende por un lado a lo que no me concierne y por otro a mi aseo y limpieza. Contraposiciones que en mi interior según el uso desembocan en una buena o mala conciencia. La curiosidad se escapa a los sentidos y tiene los mismos efectos de dependencia que las drogas, por esto me es siempre extraña y necesaria. Creo que a usted también le parece rara en estos momentos. Hace mucho tiempo que no puedo parar de curiosear. Una adicción que a veces me ha llevado a descubrir otras, propias y de los demás. ¿Por qué maldita razón tanta curiosidad hace que cada día me sienta más desconcertado y engañado?   

  

miércoles, 15 de enero de 2014

TDA-H FUERZA Y LUZ CONTRA LOS TRASTORNOS DE APRENDIZAJE











                                                                                      “Donde mueren las palabras, nace la música”

                                                                                                                     W. SHAKESPEARE.

 

    En la edición de esta misma revista del año 2010, quien suscribe, publicó un artículo referente a los beneficios que comporta el estudio de la música desde un punto de vista integral en el desarrollo neurobiológico de los niños y niñas. De éste se deducía lo determinante que es en términos generales esta actividad para, gracias a los condicionantes como la concentración y el hábito de estudio, el mecanismo de la psicomotricidad fina y el alto rendimiento en las enseñanzas primaria y secundaria, además de lo ventajosa que es su aplicación a edades tempranas para la ulterior función abstracta de nuestra inteligencia en la etapa adulta.

    A esta cuestión y al caudal artístico, intelectual y cultural que el profesorado atesora, muchas veces inopinadamente porque está implícito en la inercia de la decisión vocacional de hacernos valedores de la música, podemos ir sumándoles, como afortunados jugadores en racha, nuevos avales garantes que corroboran aún más si cabe, la importancia, sobre todo en el caso particular de nuestra localidad, de que se mantenga con buena salud el Conservatorio Elemental de Música “José del Toro”.

   Debemos todos hacer oídos sordos y vista gorda a marbetes falsos y a veces ignominiosos como los siguientes:

“La-música-es-un-lujo-que-no-nos-podemos-permitir”

“Trigueros-es-demasiado-pequeño-para-tener-un-conservatorio-y-se-encuentra-muy-cerca-de-otros-de-mayor-importancia”.

 Los argumentos que a continuación expongo son más que suficientes para erradicar cualquier duda acerca de la conveniencia o no de su existencia. Seamos, por lo que supone una actividad académica de más de veintidós años,  por los satisfactorios resultados obtenidos, ciudadanos consecuentes y justos en la defensa de nuestros intereses y buenas significaciones.

  En el VII “Encuentro Provincial de Conservatorios” celebrado en Valverde del Camino el pasado 21 de Noviembre de 2013, los profesores de los seis conservatorios de la provincia de Huelva, en el plan de formación auspiciado por el CEP de Bollullos-Valverde para el profesorado que estos encuentros conllevan, pudimos comprobar cómo nuestro modelo de enseñanza y sus métodos “reiterativos en la metodología y con los contenidos” son muy propicios para detectar, combatir y reconducir los problemas que comporta una enfermedad que por fortuna comienza a ser reconocida en nuestra sociedad como un condicionante infranqueable en el aprendizaje para un elevado porcentaje de niños y niñas. Me refiero al TDA-H, Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. Según las últimas estadísticas lo padecen entre un 5 y un 10% de la población infantil y adolescente –este dato indica que probablemente en todas las aulas escolares hay al menos un niño/a con TDAH, y entre la población adulta la sobrellevan, no sin sufrimiento y con consecuencias como por ejemplo la baja autoestima, al menos un 50% de quienes la padecieron en edades tempranas. Estos datos apoyan la idea de que la frecuencia y las consecuencias personales y sociales del TDAH deberían situarlo entre los problemas más importantes de la salud pública.

   En la ponencia por parte de un “paciente”, “padre” y miembro de una reconocida asociación provincial de Padres y Madres de niños y niñas que padecen este trastorno, y en el posterior debate que tuvo lugar en dicho Encuentro pudimos entender que las actuaciones pedagógicas aconsejadas para ayudar a este tipo de alumnado son propias y se encuentran tácitas, o cuando menos virtuales, en nuestro currículo (LEA, Ley de Educación Andaluza). Con una sencilla aclaración ustedes me van a entender:

  La tara que supone el trastorno, una vez diagnosticado, implica en algunos casos una eficaz adaptación curricular; esto está contemplado en las enseñanzas obligatorias por los EOE (Equipos de Orientación Educativa). Como todos sabemos, el carácter de la educación obligatoria es colectivo, con aulas de hasta 35 o más educandos. En un entorno con esta característica la adaptación, si la hubiere, y las actuaciones aconsejables, se convierten a veces en un trabajo no demasiado fácil. Doy fe y tengo conocimiento de que los EOE procuran poner todas sus competencias y logran en muchos casos esplendidos resultados en la coordinación de las medidas correspondientes. No tratamos aquí de hacer comparaciones. Sería un error ya que el currículo como hemos planteado antes es radicalmente distinto. Primero por la naturaleza de nuestra materia y segundo por la rotunda evidencia que supone que en el primer ciclo de las Enseñanzas Elementales de Música los grupos de alumnos deben ser (y los son) como máximo de tres y como mínimo de dos; y en el segundo ciclo de estas mismas enseñanzas son totalmente individualizadas, un alumno/a por aula. Dicho de otro modo, son cuatro cursos en los que el alumnado permanece durante un contacto directísimo con el profesorado y viceversa. Además nuestra ratio en las clases colectivas de Lenguaje Musical y Coro se encuentran contempladas en 15 alumnos/as a lo sumo, lo que significa una atención relativamente fácil por parte del profesorado.

 Tristemente en la cotidianidad de la comunidad educativa oímos alguna vez que otra ramplonerías y tópicos de esta índole: “A este niño lo que le pasa es que es un vago, podría hacer más” o “La niña vive todo el día distraída, en su mundo, y pasa de todo”. Son terribles aseveraciones tomadas por normales y corrientes puesto quiénes si no, los niños y niñas,  van a vivir con distracción y pereza en su mundo. Un mundo, no olvidemos, que les corresponde de pleno derecho. Sin embargo, son amonestaciones atroces precisamente porque en muchos casos, más de los que nos podamos imaginar, tienen su origen y causa en el Trastorno de Aprendizaje. Está comprobado que  la batería de reproches y censuras que sufren estos niños permanentemente es el arma del verdadero mal, pues sin pretenderlo estamos fraguando con un sistema totalmente contraproducente una personalidad paralela o ajena a la verdadera personalidad del niño. Las víctimas de este método común de discriminación comienzan a aceptar que son distintas, torpes y díscolas. Lo que en muchas ocasiones desemboca en actitudes rebeldes y destructivas hacia sus compañeros, profesores, maestros y progenitores. De sobra son conocidas, si no es diagnosticado y tratado el trastorno, las posibles repercusiones a largo plazo: fracaso escolar, conductas adictivas o inestabilidad laboral y familiar, entre otras.

    Es fundamental para la colaboración de todos que el TDAH comience a considerarse un problema biológico. Se produce por un mal funcionamiento del cerebro y no a causa de que los padres y maestros no educan bien. Esto nos puede aliviar el peso de nuestras responsabilidades, pero al mismo tiempo también debería comprometernos al máximo en la adecuación de los protocolos de actuación y en la solidaridad para alcanzar siempre una sociedad más justa e inteligente. El dramatismo llega a sus cotas más altas para estas niñas y niños cuando comprobamos que muchos tienen coeficientes intelectuales muy altos y una inteligencia intuitiva asombrosa. Russell Barkley, profesor y psiquiatra nos dice: “El TDAH no es un problema de desconocimiento de lo que hay que hacer, sino de no ser capaz de hacer lo que sabes”.

  

 

  Las posibles actuaciones pueden ser en algunos casos una tarea nada fácil para maestros, profesores y familias. Sin embargo, todas ellas pasan por un mismo tamiz. Un filtro depurador de la sustancia aurea con la que los niños y niñas nacen en sus cerebros y corazones, y a la vez un sencillo cedazo con el que con toda seguridad pescaremos en aguas revueltas.

 CONSEJOS DE JAVIER OVIEDO GARCÍA (pedagogo):

¿CÓMO ES EL ALUMNADO CON  TDAH?

El TDAH puede manifestarse de tres maneras. 1- Provocando hiperactividad e impulsividad, 2- Provocando inatención y dificultades en la concentración, 3- Ambas a la vez.

 Las 7 actitudes más frecuentes de los jóvenes que acusan hiperactividad e impulsividad son:

 · Hablan más de la cuenta, innecesariamente y se van a menudo por las ramas. Les cuesta controlarse y a menudo actúan de forma impulsiva.

-Tienen cambios de humor muy repentinos.

· Nunca encuentran el tiempo para realizar sus trabajos y siempre los hacen en el último momento. Les cuesta establecer un orden de prioridades en las cosas que tienen que hacer.

· Les cuesta controlar el paso del tiempo, siempre piensan que tienen tiempo de sobra para todo y en cuanto se dan cuenta “Ya es demasiado tarde”.

· Les cuesta planificar actividades con antelación y se dejan llevar fácilmente por las apetencias del momento.

· Les cuesta entender, olvidan y discuten con mucha facilidad las reglas que le son impuestas.

· A menudo se sienten inquietos y necesitan mover los pies, columpiarse en las sillas, jugar con algunas cosas en las manos, llegando incluso a retorcerse en su propio asiento.

· Se meten fácilmente en líos o son fácilmente blanco de las acusaciones cuando los líos se producen cerca de ellos.

 Las 7 actitudes más frecuentes de los jóvenes que manifiestan inatención y problemas de concentración son:

 · Les cuesta seleccionar la información más importante.

· Les cuesta mantener la atención en clase y no pueden evitar pensar en sus cosas.

· A menudo olvidan y pierden cosas importantes: La entrega de trabajos, la fecha de un examen, la cita con alguien, traer el material a clase, etc.

· Son conocidos por sus despistes.

· No les resulta nada fácil desviar la concentración de una actividad para destinársela a otra.

· Cuando lo que están haciendo no les atrae, se distraen con increíble facilidad.

· Tienen problemas para organizarse en el tiempo. Planificar su tiempo de estudio, organizar sus tareas, etc.

 

7 ASPECTOS PARA EL TRABAJO DIARIO EN EL AULA

 1. Siente al joven con TDAH cerca del profesor y lejos de ventanas y puertas: Esto le ayudará a alejarle de los estímulos que tanto distraen a estos alumnos. Coloque al lado del alumno con TDAH a compañeros que sean modelos apropiados, atentos, ordenados, etc.

 2. Haga hincapié en la preparación previa al comienzo de la clase: Cuanto mejor sea la idea de lo que se va a discutir en clase, mayor será la posibilidad de que el alumno maneje el material con seguridad.

 3. Exprésese de forma clara y determinante: Estos niños agradecen que los mensajes sean claros, cortos y expresados de forma determinante.

 4. Controle su material de trabajo: Procure que no tenga encima de la mesa más material que el estrictamente necesario para trabajar. Anímele a mantener en orden la mesa.

 5. Sea flexible con la hiperactividad: Estos alumnos tienen problemas para controlar su conducta, se levantan más de lo normal, se mueven continuamente, hablan, etc. Dentro de lo razonable sea más flexible, piense que lo contrario es como pretender controlar los estornudos de un alumno que está resfriado o tiene gripe.

 6. Sea Juguetón, haga bromas, no sea convencional, sea llamativo. Introduzca innovaciones diarias: Los niños con TDAH aman las innovaciones, les encanta jugar. Y por encima de todo odian estar aburridos. Gran parte de su tratamiento involucra cosas aburridas como calendarios, listas y normas. Usted debe demostrarle que esas cosas no tienen que ir de la mano con ser una persona aburrida o una clase sosa.

 7. Siempre esté en la búsqueda de momentos de brillantez: Estos niños son más talentosos y más dotados de lo que normalmente parecen. Están llenos de creatividad, juegos, espontaneidad y buen humor. Ellos suelen ser de espíritu generoso y agradecen que les ayuden. Estos niños tienen generalmente “algo especial” que los hace destacar donde quiera que se encuentren.

 

7 PAUTAS PARA EXÁMENES Y PRUEBAS DE EVALUACIÓN

 De la misma forma que no se puede pretender que un adolescente con dificultades para andar corra lo mismo que sus compañeros en Educación Física, ni que un alumno con discapacidad auditiva sea evaluado de la misma manera que al resto de sus compañeros en Música, los alumnos con TDAH presentan una serie de dificultades respecto a sus compañeros en la realización de exámenes y pruebas de evaluación convencionales y no sería justo evaluarlos de igual manera que al resto. Se aconsejan una serie de pautas:

 1. Elimine o reduzca la frecuencia de las pruebas de evaluación con límite de tiempo: No tienen gran valor educativo y sin embargo no permiten que muchos niños con TDAH demuestren realmente lo que saben.

 2. Realice exámenes orales: Son muchos los alumnos que tienen mayores dificultades para realizar exámenes escritos a mano, y si les permite hacerlos oralmente o utilizar el teclado tal vez pueda comprobar un mayor nivel de conocimientos y destrezas en la materia. Consúltelo con el alumno.

 3. Divida en al menos dos sesiones los exámenes: Debemos ser conscientes de las dificultades que tienen para mantener la atención y concentración durante periodos prolongados (El tiempo máximo de atención sostenida no suele durar más de media hora). Por ello se aconseja dividir en al menos dos sesiones las pruebas escritas o los exámenes que se aplicarán a la clase en una sola sesión, siendo flexibles en la duración de la misma. Resulta más procedente hacer pruebas cortas en días sucesivos que hacer una prueba de larga duración en un solo día. Esta medida no debe hacerle perder la explicación de las siguientes clases.

 4. Utilice preguntas cortas y sencillas: Mejor incluir en cada ocasión preguntas cortas y cerradas de un mismo tipo, dado que la combinación de formas en que se presentan las preguntas pueden aumentar los fallos, que no ocurren por desconocer los conceptos, sino por la forma en que se pregunta.

 5. Ayúdele a controlar el tiempo: Es procedente indicarle durante el examen que controle el tiempo y que repase lo realizado.

 6. Bríndele un apoyo individual: Siempre que puede durante la realización del examen brindarle un apoyo individual, para centrarles la atención con preguntas como: “Vuelve a leer”, “párate y piensa”, “estoy seguro que lo sabes”, “termina la pregunta”.

 7. No evalúe en exceso el examen: Tenga en cuenta otros factores como la asistencia, el esfuerzo, la entrega de trabajos, el interés, etc. Piense que la realización de exámenes no es el “fuerte” de estos alumnos. 

7 CONSEJOS SOBRE LO QUE NO SE DEBE HACER

 1. No concentrarse en los aspectos negativos de su comportamiento.

 2. No prejuzgarlo calificándole de vago o desinteresado.

 3. No interpretar que su falta de interés es deliberada, consciente o voluntaria.

 4. No subestimarlos, rinden por debajo de sus posibilidades.

 5. No proporcionarles tareas largas y aburridas.

 6. No crea que el niño y/o su familia son todo el problema. Usted debe entender que la escuela también forma parte del problema.

 7. No se ciña a los métodos tradicionales que suele utilizar para resolver los problemas; éstos pueden ser ineficaces en niños con TDAH.

 

 

   Quede fuera de toda duda tras estas reflexiones y apuntes, que no considero que en el conservatorio seamos precisamente los campeones de la educación. Debemos mejorar nuestras estrategias de actuación, sobre todo en la clase de Lenguaje Musical; a pesar de que sus contenidos son supervisados periódicamente por el tutor y profesor de instrumento.  Consideramos ante todo –esta es la impronta que nos dejó el VII Encuentro-, y fue por esto mismo por lo que los equipos directivos de la provincia pidieron ayuda al CEP para su formación en la lucha contra el TDA-H, que no sabemos casi nada. Pero esta “nada” a veces tiene rostro, aptitudes y actitudes con las que debemos  bregar semana tras semana. Ahora tenemos llaves más apropiadas para cerraduras que antes habrían resultado imposible abrir.

  Estudios recientes sobre la aplicación de la música en un alumnado con TDAH nos demuestran que existen relaciones entre habilidades musicales, procesamiento fonológico y lectura temprana, llegando a la conclusión de la importancia de la música para prevenir dificultades de aprendizaje en la lecto-escritura, Anvari y colaboradores (2002), y que los procesos psicológicos como la atención y la memoria han sido favorecidos mediante programas de intervención con tareas musicales” (Bermell, 2000). También, que existe una influencia de la conducta musical a favor de los procesos de atención, donde una serie de tareas se pueden adaptar al desarrollo del aprendizaje. En el caso de la ”hiperactividad”, se puede controlar en el aula cuando el ambiente es favorable con una atención equilibrada. La música junto con el movimiento, el teatro, son herramientas efectivas para el control de la clase durante los momentos difíciles de la práctica diaria (Richards, 1998); que la habilidad de atender debe ser un seguimiento de estudio desde la infancia. Gardner (2001) ha comprobado que todos los individuos están dotados de dones y “el que aparece más temprano es el talento musical”. Por lo que la vía auditiva se debe utilizar como recurso, ya que constituye un desarrollo básico para todos los demás sentidos. Además de que la audición como práctica de la música favorece las conexiones neuronales que incrementan la concentración, ayudando además a desarrollar las habilidades matemáticas y el aprendizaje de idiomas. “Las capacidades que presentan los niños de forma innata, si no se estimulan, tienden a atrofiarse hasta desaparecer” (Florez, 1999).

                                                                               

   En nuestros métodos en los conservatorios (clases individualizadas), a mitad de la lección, cuando a un niño o niña se le ha perdido un objetivo por el camino siempre volvemos para buscarlo y recogerlo, no nos queda más remedio si queremos continuar en el viaje junto a los contenidos. Nos preguntamos a menudo por el motivo de estas pérdidas en un alumnado que a veces es brillante y  nos hemos quedado las mismas veces perplejos ante lo inexplicable. Alumnos y alumnas con TDAH diagnosticado o no, son  los que son, ni uno más ni menos; y a ellos debemos prestar toda la ayuda que podamos. Sin embargo, esta inevitable aquiescencia debería servirnos para que la energía y el desmesurado esfuerzo que estos niños y niñas ponen en el aprendizaje nos ilumine en nuestro trabajo diario.

 

               Pablo Noja Díaz.  Jefe de Estudios y profesor de piano del CEM “José del Toro”.

 

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA.

-          POR QUÉ ME CUESTA TANTO APRENDER. Dra Anna Sans Fitó. EDEBÉ. Barcelona, 2008.

-          LA MÚSICA COMO INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN CON NIÑOS HIPERACTIVOS. V. Alonso y M. A. Bermell. Boletín de Psicología, No. 93, Julio 2008.  Universidad de Valencia.

-          www. Pediatrasandalucia/Docs/TDAH.

-          www.fundacioncadah.org/.../diferencias-existentes-tdah.html.